Precisiones para entender aquella tarde

Por Roberto Sosa

De Hugo Wirth, ganó el Premio Nacional de Dramaturgia 2013 que otorga la Universidad Autónoma Metropolitana, Universidad de Guadalajara y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, un reconocimiento “joven” que inicia en 2010.  Un galardón que promueve el afianzamiento tanto de dramaturgos, como de equipos creativos en el ámbito teatral en México.

Precisiones para entender aquella tarde se presenta con tres personajes que relatan una historia; tres sujetos trabajan en una empresa de cobranzas: Fátima (Mirna Moguel), Lucy (Asur Zágada) y el “cerdo” (Carlos López Tavera), jefe de las dos. El hombre las obliga a que se la mamen o no habrá promoción para un mejor puesto. La narración sucede con Fátima chupándosela a su jefe, mientras recuerda a su novio José, durante un sismo en la ciudad de México.

El escenario arena representa un punto de reunión para los empleados de la empresa  durante un temblor; así mismo es la oficina donde Lucy llama a los clientes morosos para cobrar los pagos vencidos. El diseño escénico (Patricia Gutiérrez) es un redondel, con los espectadores acomodados alrededor;  el vestuario (Ben-hadad Guzmán) es el uniforme que utilizan los empleados de la compañía. Los personajes se mueven en círculo, suben y bajan. Un reto para el director (Xésar Tena) con un texto narrado y pocos diálogos.

Una obra que nos habla y le habla a los deudores; una empleada que se gana una comisión, por cada deuda y por cada deudor que acepte las “condiciones” de pago, o su caso será enviado al Departamento Jurídico. Lo que Lucy no sabe, es que una llamada la realiza a una empleada de la misma empresa: Fátima, que regresa a su lugar después del temblor, después de habérsela chupado al “cerdo”. Los sucesos se precipitan junto con el personaje masculino.

“Precisiones para entender aquella tarde, es un drama que denuncia los modelos vigentes de esclavitud, determinados por un sistema económico que nos encadena la dialéctica de la deuda: vivimos para pagar y volver a consumir”: Hugo Wirth. “La fragilidad humana en momentos en que la tierra cambia de humor”, agrega el dramaturgo.

La obra habla de acoso sexual; mujeres que se vuelven esclavas / putas del “amo” que las domina; un micro universo que refleja lo que realmente sucede en muchas empresas, con jefes que le ponen “precio” a las aspiraciones de las empleadas. Una comedia de humor negro. Sucede en un momento y convergen  dos situaciones: un temblor de tierra y sexo oral en el cuarto piso. Una farsa con un lenguaje crudo. La relación de ambos sucesos, es desde la perspectiva de cada espectador…

Las interpretaciones están al nivel de la obra; la dirección es exacta,  a partir de las cualidades del texto. La puesta en escena se presenta en el teatro Sergio Magaña, Sor Juana Inés de la Cruz 114, colonia Santa María la Ribera, de viernes a domingo hasta el 30 de noviembre.

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