Luego de dos años de actividades, quebró Banco Bicentenario, antes Unión de Crédito Nuevo Laredo

El pasado 23 de julio, las autoridades financieras iniciaron la cancelaron del permiso de operación como Institución de Banca Múltiple del Banco Bicentenario, toda vez que su índice de capitalización (ICAP) a junio, se ubicó en 2.98%. Es la primera vez, desde la crisis económica de 1994, conocida en el mundo como Efecto Tequila, que un banco cierra sus puertas.

El Bicentenario estaba dedicado, fundamentalmente a financiar pequeñas empresas del comercio exterior, pero en sus casi dos años de funcionamiento (nació a mediados de 2012) no pudo conseguir más de 677 clientes, de los cuales, solamente a cien les otorgó créditos.

Del total de esos clientes, la mayoría pudieran ser accionistas o funcionarios del banco, según la Secretaría de Hacienda, a quienes no les corresponde una indemnización por el cierre, como establecen las leyes actuales, que modificaron el esquema de operación del sistema financiero, además de que en 2015, el sistema mexicano deberá aplicar los acuerdos de Brasilea III, referente a los niveles de capitalización y liquidez en los bancos.

Por su parte, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) insiste en que el sistema financiero mexicano se encuentra sano y opera sin problemas, sin embargo, vemos que Banco Bicentenario (institución pequeña, con apenas cuatro sucursales enfocadas al mercado microempresario de comercio exterior), cerró sus puertas y actividades, por quiebra.

Banco Bicentenario, no tenía relaciones importantes o movimientos de recursos con la banca comercial, pues su participación era de 0,15% del total. Así pues, "el caso no implica un riesgo para el sistema financiero en su conjunto, la banca mexicana se mantiene fuerte y bien capitalizada", según palabras de Jaime González Aguadé, presidente de la CNBV.

El argumento central, dice Jaime González, es que la actual Reforma Financiera permitió solucionar rápidamente el problema en Banco Bicentenario, porque se detectaron a tiempo los problemas de la institución.

Pero algunos creen conveniente moderar el optimismo. Si bien parecen haber funcionado las nuevas reglas de alerta temprana para ubicar bancos en crisis, parte del problema son los llamados "bancos de nicho", como el Bicentenario, dedicados a una parte específica del mercado financiero, prueba de esto es que la economía mexicana que se mantiene virtualmente estancada. Incluso, el Fondo Monetario Internacional bajó de 3% a 2,4% su proyección de crecimiento del PIB mexicano para este año.

La desaceleración económica, como se le define al escaso crecimiento del PIB, provocó que el índice de cartera vencida de la Banca Comercial (créditos no pagados a tiempo), se posicionara en 27.5% del total de dinero prestado, pero según datos del Banco de México, éste índice es el más alto en la última década.

A partir del Efecto Tequila los bancos en México endurecieron sus políticas de financiamiento, en parte por la escasez de recursos pero también para cumplir con estándares internacionales. Recordemos que por más de una década, prácticamente no hubo créditos bancarios y los que se ofrecían, eran acompañados de elevadas tasas de recargo.

Para muchos pequeños empresarios, la única alternativa de conseguir un crédito y financiar sus negocios, fue acercarse a diferentes cooperativas, como la Unión de Crédito Nuevo Laredo, que luego se convirtió en Banco Bicentenario.

Los socios de la Unión –como otros grupos en varios estados del país- se capitalizaban entre sí porque su composición administrativa y su sistema de ingresos dificultaban su acceso a créditos bancarios.

Durante los dos gobiernos anteriores del país, se permitió a organizaciones como ésta, convertirse en los llamados "bancos de nicho", es decir, que sus principales clientes se dedican a la misma actividad que les dio su origen y, para capitalizarse algunos de estos grupos mantuvieron tasas de interés similares a cuando eran uniones de crédito, (una ganancia mayor al promedio de la banca comercial para los inversionistas, pero con un cargo más alto para quienes solicitaban créditos).

Ésta ha sido para muchos, la única alternativa de financiamiento porque les es difícil integrarse al sistema bancario del país, pues se trata de personas o pequeños negocios que utilizan sus ganancias para pagar proveedores o el salario de sus empleados, además de que cuentan con poco capital para sortear problemas y, a eso se le llama "vivir al día", dijo Alicia Girón González, académica del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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